viernes, noviembre 20

Ironías y aprendizajes

Como probablemente nadie sepa, la madrugada de hoy tuve que de urgencia a un hospital cercano a mi casa, sin aparente causa médica. Irónicamente todo apunta a ser algo psicosomático

Hace no mucho tiempo iba a hacer una entrada sobre los cambios que he hecho en mi vida relacionados a mi forma de pensar y, sobre todo, a mi forma de sentir. En esa idea asumía que había aprendido algunas cosas y que llevaba una vida más tranquila, hoy me cuestiono si realmente llevaba una vida más tranquila o se acumulaba todo en alguna parte que terminó explotando el día de hoy.

Desde hace un tiempo hacia acá pasé de llevar algunas preocupaciones emocionales a tener muy pocas realmente. Cosas como ocultar publicaciones en facebook hacen maravillas, sin duda. Mi vida fue considerablemente menos conflictiva al menos con tres personas a las cuales aprecio bastante, y supongo fue para mejor.

Durante meses fui identificando mi forma de responder a algunas situaciones, sobre todo cuando algo me molestaba. Solía pasar temporadas sin hablarle a algunas personas, que fueron reduciéndose a horas y últimamente puedo hacerlo sin darle mucha importancia al asunto, y creo que ahí está el detalle clave, la importancia.

Tuve que aprender muchas cosas, aprender mi lugar en algunas situaciones y aceptar que la importancia o el tipo de importancia de mi parte a otras personas debían (y deben) cambiar, por mi bien. Fue un proceso lento, fue un proceso difícil, me "perdí" de algunas salidas por no querer presenciar situaciones que tal vez no hubiesen sido las mejores, siempre relacionado a un pequeño número de personas significativas para mí.

Es curioso, con algunas de esas personas tuve que dejar de darle importancia afectiva a sus acciones o algunas palabras, con otra persona directamente dejé de tomarla en serio casi por completo, a pesar de que parecía que iba por otro camino hace poco tiempo, aunque ese es otro tema.

En mi última sesión de terapia (recordemos que sigo asistiendo por requisito para mi trámite de titulación) recuerdo haberle dicho a mi terapeuta:

"Pues no sé de qué hablar, no hay algo que esté pasando actualmente en mi vida como para centrar esta hora en ello"

Ésto al preguntarme sobre qué quería tratar en sesión en aquella ocasión, la hora se fue entre pequeños temas relacionados a mi búsqueda de empleo, la convivencia con mi familia, etc, temas no necesariamente preocupantes en mi vida, salvo por la importancia que tuvo en mí el haber estado y haber dejado el Hospital General y mi trabajo hecho ahí.

Esto nos lleva a estas últimas semanas; entre enviar curriculums, no tener un horario de sueño fijo, dormir como a las 3 de la mañana, forzarme a no darle importancia afectiva a acciones o palabras de algunas personas... el ambiente estaba bastante aburrido la verdad, esto de la vida de "nini" no es para mí.

Esta semana estuve un poco más activo, pues el martes desperté temprano para dar una plática en la universidad y el día de ayer para asistir a unas ponencias muy interesantes prácticamente todo el día.

Aquí es donde sucede lo que menciono al inicio de esta entrada; serían las 11 de la noche después de un día algo cansado, me encontraba perdiendo el tiempo en internet (como es usual desde hace unas semanas) y pasando el tiempo con uno de mis gatos.

Nada parecía distinto, estaba acostado cuando por cosas del destino aparece ante mí una fotografía de una persona bastante cercana a mí, una fotografía de hace tiempo realmente, antes de que me metiera en todo este camino de inhibición de pensamientos y emociones.

Lo anterior pudo haber tenido algo que ver, o tal vez no, con lo que sucedió minutos antes de que me encontrase en un consultorio de un hospital, y es que a los pocos segundos sentí como si hubiese olvidado respirar.

Estaba acostado, tomando aire como pudiese pero sin sentir que hiciera efecto alguno, empecé a asustarme. Me puse de pie, sentía que necesitaba aire, aire fresco. Salí de mi habitación y caminé por el pasillo que conecta a la sala, recordemos que todo estaba oscuro, pues eran casi las dos de la madrugada.

Al salir al patio noté que no hacía efecto, sentía como si poco a poco me estuviese quedando sin oxígeno, lo cual se mezclaba con un síntoma nuevo que fue el que realmente me aterró: taquicardia. De un momento a otro pasé de estar acostado viendo cosas aleatorias en internet..., a sentir que en cualquier momento podría perder el conocimiento y, posiblemente, la vida.

Naturalmente, todos en casa se encontraban dormidos. Mi padre se levanta temprano para ir a trabajar, por lo que quise relajarme y despertarle únicamente si era del todo necesario, pues tampoco quería asustar a mis padres por algo que fuese a pasar de un momento a otro.

Volví a mi habitación y supuse que si me recostaba y respiraba profundo mejoraría la situación; fue un grave error. Al recostarme la taquicardia y la falta de aire no hacían más que aumentar y probablemente estaba perdiendo tiempo valioso, no tenía alternativa, fui a la habitación de mis padres y los desperté.

Fue al momento de explicarles los síntomas que tenía que empecé a sentir cómo la taquicardia disminuía considerablemente. Les comenté que ya se estaba pasando la sensación, que intentasen volver a dormir y yo les avisaría si esto volvía a suceder.

Volví a mi habitación, me recosté y empecé a sentir cómo los síntomas volvían. Aproveché para prepararme a salir a algún hospital o lo que se necesitara. Avisé a mis padres, quienes me dijeron que fuésemos a un hospital cercano a la brevedad.

Empecé a sentirme tenso, físicamente sentía bastante dolor en la espalda, no era dolor exactamente, era como si sintiera las consecuencias de un estrés extremadamente fuerte, creo que así podría expresarlo: Me sentía sumamente estresado.

Por cosas de la vida actualmente no contamos con un transporte propio, por lo que tocaba esperar a un taxi de ruta que en teoría hay las 24horas por mi casa, sólo uno pasó cerca y se fue de largo, aparentemente iba a su casa.

Estuvimos unos minutos esperando, los cuales me parecieron eternos. Me encontraba caminando en círculos como intentando liberar el estrés, a la par que sentía que mi cuerpo temblaba aunque no tuviese frío.

Empezamos a caminar a un lugar donde posiblemente pasaran más taxis, hasta que pasó uno que nos llevó al hospital. Durante esos minutos llegué a pensar que tal vez no iba a vivir para contarlo, jamás había experimentado algo así y mi miedo principal era que tuviese algún problema en el corazón o similar. Al contrario de la creencia popular, no pensé nada religioso ni similar. Mi mente se encontraba pensando en dos cosas; la voluntad de vivir y... el necesitar vivir para seguir pasando algo más de tiempo con mis seres queridos, principalmente aquellas 3 amistades que aprecio bastante.

El viaje fue corto, pero en mi condición, donde no sabía si al momento siguiente aún estaría consciente.. fue bastante largo. Al llegar al hospital los síntomas estaban disminuyendo, pero sentía que en cualquier momento podrían volver.

Me revisaron rápidamente, a simple vista no se encontró ningún indicio médico de que algo me estuviese pasando, salvo que me encontraba algo agitado por la experiencia. Fue bastante irónico que la médico me comentara que ella se inclinaba a que se trataba de algo psicológico, algún episodio de estrés bastante fuerte que no necesitase precisamente de asistencia médica.

Entre toda la ironía los síntomas bajaron y recordaba cómo yo mismo he visto este tipo de casos en el hospital, padecimientos sin explicación meramente médica y con un trasfondo emocional o psicológico, y ahora yo me encontraba en esa situación, sin un detonante del todo obvio.

Me recetaron unas pastillas que son normalmente para el estrés, y la médico quiso descartar cualquier otra posibilidad, así que pidió que se me hicieran algunos estudios adicionales. Cabe destacar que cerca del momento donde mencionó que mis signos básicos se encontraban dentro de lo normal me encontré bastante tranquilo.

Y es que los síntomas no han vuelto, hoy mismo fui caminando a un par de farmacias a buscar dichas pastillas, unos 40 minutos caminando sin ningún problema.

Jamás he dudado del poder de la psicología, y aunque conozco los síntomas pues es mi campo... realmente no esperaba encontrarme del lado del paciente y haber tenido un episodio de pánico.

Tal vez lo que creí haber aprendido no fue así y lo estuve mandando a un lugar donde se fue acumulando hasta haber explotado hace unas horas, tal vez me mi forma de relacionarme con algunas personas de la forma que antes lo hacía aún se encuentra en mí.